Por cuarto año consecutivo, Tudela acogerá a los alumnos de bachillerato y su ya típica actuación de primavera, cada curso más sofisticada y, también, más exigente que el anterior
Un año más, Luces del Duero, la compañía teatral de los alumnos del IES Río Duero, representará una pieza del teatro clásico en el Auditorio Municipal de Tudela de Duero. Se trata de una práctica que se ha convertido ya en costumbre, desde que en 2022 los alumnos de Literatura Universal, inspirados por la lectura de El Síndrome de Bergerac, decidieran llevar a los escenarios Romeo y Julieta.
Este curso, la nueva promoción de artistas se ha decantado por El Enfermo Imaginario, obra del dramaturgo francés Molière. Se podrá asistir a su estreno el próximo sábado 22 de marzo a las 17.00 y a las 19.30. El precio por persona será de 6 euros. También, se admite un donativo de 2 euros por parte de quien no pueda asistir al teatro.
Colaboraciones internas
En el instituto, ya ha tenido lugar el preestreno, pero la función aún se repetirá después del sábado, aunque no para todos los públicos. Será una representación gratuita adaptada para los más pequeños, siguiendo la estrategia didáctica ‘Aprendizaje-Servicio’. Es una iniciativa que se toma desde hace un par de años porque, como indica María Rubio, profesora de Literatura Universal y directora del proyecto, «creemos en la educación como un servicio a la comunidad».
De hecho, desde la asignatura de Historia de la Filosofía, se ha elaborado una guía didáctica para los colegios, con el fin de que los docentes puedan trabajar la obra con los escolares y ayudarles a entenderla antes del día 24, cuando acudirán los alumnos de bachillerato.
Es el cuarto año consecutivo que se lleva a cabo este proyecto y, según dice su directora: «todos años nos exigimos más, porque hemos visto que podemos llegar a un estándar y también tenemos más medios». Cada vez, son más las asignaturas que se suman al inmenso trabajo, desde Lengua y Literatura Universal, hasta Economía, Educación Física, Tecnología e incluso Francés.





Los alumnos
En el caso de Economía, ha sido determinante el esfuerzo de los estudiantes para conseguir la financiación monetaria, que ha permitido sofisticar mucho más el espectáculo de este curso. Los jóvenes, tutelados por la profesora M.ª Aránzazu Polo, se dividieron en grupos para recorrer los comercios locales de Tudela y presentarles sus ofertas. Algunos negocios accedieron a financiar directamente el proyecto; otros, prestaron su apoyo mediante la venta de productos locales a favor de Luces del Duero. Pero, gracias a todos los patrocinadores, este año, se han reunido cerca de 1.300 euros, más lo recaudado en la venta de entradas, que comenzó el pasado 17 de febrero.
Otro aspecto fundamental ha sido la publicidad en redes sociales, de la que se ha encargado otro grupo de alumnos, dirigidos por su compañera Lorena Viana. Sus intentos por promocionar el proyecto llegan a plataformas como X e Instagram, donde los vídeos cómicos de ellos mismos y, también, los anuncios de las empresas patrocinadoras, son su principal comunicación con el público. Lorena considera que las redes son muy útiles, ya que «acercan a las familias de los alumnos a lo que sus hijos hacen en clase» y eso, asegura «les hace mucha ilusión».
Otra de las alumnas especialmente implicadas es Lucía Moyano, que tiene uno de los papeles protagonistas, el de Angélica, la hija del enfermo imaginario. «Yo creo que [la obra] nos ha hecho acercarnos más», asegura Lucía porque, aun estudiando en distintas ramas y asignaturas, todos los alumnos de bachillerato están ahora envueltos en las mismas tareas y trabajan en equipo por un mismo objetivo.
La joven, además, está convencida de que esta forma de aprender literatura resulta mucho más eficaz e interesante que el método convencional y siente que el trabajo de estos meses «se va a convertir en un buen recuerdo para el futuro, porque es algo único en todo el bachillerato».




Los beneficios de la experiencia
María Rubio también cree que se trata de un método positivo, aunque reconoce que implica mucho esfuerzo por parte de alumnos y profesores: «No es tan sencillo salirse de las aulas y de tu temario convencional y sumirse en este caos, que, en el fondo, es un caos perfecto, porque es verdad que cada uno acaba trabajando y funcionando, pero también es cierto que exige mucho», afirma.
La docente no deja de resaltar los beneficios del trabajo constante en grupo, entre ellos, la comunicación y resolución de problemas que, considera, han desarrollado en gran medida sus estudiantes durante este periodo.
Con cada ensayo que pasa, se intensifica la presión por la llegada del gran día, conscientes todos de que el listón de años anteriores está bastante alto. Pero aún no es momento para nervios, pues queda mucho por hacer. El resultado se verá el próximo sábado, aunque todos los integrantes de Luces del Duero parecen muy seguros y dispuestos a dar lo mejor de sí mismos. «En definitiva, estamos muy contentos» – apunta María – «es verdad que es muy exigente, ahora estamos cansados, pero al ver que ellos están trabajando tanto, se vuelve muy gratificante».




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