Alergia al polen y cambio climático

El crecimiento paralelo de estos dos problemas no es casualidad

En el hemisferio norte, el invierno va dejando paso a la primavera a medida que avanza el mes de marzo. Como cada año, las temperaturas cálidas parecen adelantarse un poco más y, con ellas, los procesos naturales típicos de la estación venidera. La polinización no se excluye.

Algunas especies de plantas albergan en su interior diminutas células a la espera de ser liberadas. Se trata de los granos de polen, que han de emprender el viaje hasta el órgano reproductor de otro ejemplar de su especie. Durante el trayecto, estas partículas desprenden de forma natural ciertas proteínas que fácilmente inhalan las personas, sin ningún efecto para la salud de la mayoría, pero con consecuencias en forma de alergias para algunas.

Esta afección concreta se denomina polinosis y las causas de su padecimiento van desde factores genéticos hasta ambientales. En la actualidad, se estima que el 30% de la población es propensa a sufrirla, pero investigaciones de la OMS señalan que para 2050 la mitad de la población mundial padecerá algún tipo de alergia.

Expertos de la Universidad de Salamanca (la primera en introducir estudios especializados de alergología) explican que los problemas de alergias están más presentes en los países desarrollados que en otras partes del mundo. La razón es la baja capacidad de resistencia que tienen, en general, los organismos poco expuestos a adversidades sanitarias. Lo contrario, si bien tiene sus inconvenientes, permite la adaptación de nuestro sistema inmunitario a agentes que, en verdad, no son especialmente dañinos. Tan solo en España, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica afirma que la polinosis afecta a más de ocho millones de personas. 

Pero existe otro factor de especial relevancia en cuanto a la proliferación de alergias: el cambio climático. La subida constante de las temperaturas propicia los procesos de polinización y la estancia de las partículas en la atmósfera por tiempo prolongado. Si la estación cálida se dilata cada vez más, incrementarán los casos de alergias durante el año. Por otro lado, la contaminación es un estimulante más de este problema, ya que, al exponerse los granos de polen a sustancias tóxicas, estos generan muchas más proteínas alergénicas.

Además de reducir la contaminación en la medida posible, los alergólogos recomiendan precaución en las horas punta de concentración de polen, que son las de la mañana y la tarde, durante los cambios de temperatura. Se aconseja, además, el uso mascarillas y gafas de sol a aquellas personas con hipersensibilidad.

Te puede interesar

¡Tu opinión cuenta! Valora este artículo:

Puntuación: 5 de 5.

Descubre más desde Diario Tudela

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más en Diario Tudela

¡Suscríbete ahora para no perderte ninguna información!

Seguir leyendo